Notas

Calle Alfileritos – Toledo

La Calle Alfileritos en Toledo, España. Mucha curiosidad nos dió conocer el por qué del nombre de esta calle y compartimos lo que encontramos. En Leyendas Toletum encontramos que Alfileritos es una calle larga y estrecha, flanqueada por viejos caserones y antiguos palacios, que nace cerca de la plaza de San Nicolás, y muere en la plaza de San Vicente, junto al ábside de la iglesia del mismo nombre. Al comienzo de la calle, y en una pequeña hornacina situada en el muro de la izquierda, se encuentra una imagen de la Virgen, ante la que se pueden observar numerosos alfileres de diversos colores y tamaños. Se trata de ofrendas de las jóvenes toledanas a la Virgen María solicitando su intervención especial para conseguir el novio adecuado.

Tradicionalmente, las muchachas toledanas acudían a la calle Alfileritos y luego de rezar una oración y formular su deseo, se pinchaban ligeramente con un alfiler que luego ofrecían a la Virgen como prueba de amor y esperanza. La costumbre surgió en el siglo XVI, y tuvo su origen, según la leyenda, en la separación forzada, de dos amantes toledanos, a causa de la guerra. Ella era una dama importante de la ciudad, y él, un apuesto capitán de las tropas imperiales de Carlos V.

La leyenda cuenta que todas las noches, la dama, acompañada por su dueña, acudía a rezar frente a la hornacina de la Virgen, rogando por la vida de su enamorado, así como por su pronto regreso a Toledo, y allí permanecía rezando hasta altas horas de la madrugada. Como a veces la vencía el sueño, ordenó a la dueña, que si esto sucedía, la pinchara con un alfiler a fin de mantenerla despierta, alfiler que luego ofrendaba a la Virgen como testimonio de su sacrificio.

El tiempo fue transcurriendo, mientras aumentaba el número de alfileres, hasta que, finalmente, el capitán regresó, sano y salvo, junto a su fiel enamorada. Los amigos y familiares de la pareja, conocedores del hecho, achacaron el regreso del capitán a las oraciones de su dama, así como a los alfileres depositados en la hornacina. Los comentarios se extendieron por toda la ciudad, y pronto otras jóvenes, en circunstancias similares, imitaron la acción y así se creó la costumbre, entre las mujeres toledanas, de dirigirse a la calle, llamada desde entonces, de los alfileritos, a fin de pedir a la Virgen fortuna para encontrar al hombre de sus vidas. Tras pincharse levemente, ofrecían el alfiler, confiando en que se repetiría el viejo sortilegio de amor y esperanza.

Más información en el siguiente enlace:https://sites.google.com/site/leyendastole/calle-alfileritos

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