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Parque de María Luisa, Sevilla

El primer parque urbano de Sevilla es el Parque de la Infanta María Luisa Fernanda, mejor conocido como el Parque de María Luisa. Es un área maravillosa, donde se respira tranquilidad y calma en una extensión de 34 hectáreas. Se le declaró en 1983 como Bien de Interés Cultural en la categoría de Jardín Histórico.

Los espacios que componen este hermoso parque, en su origen pertenecieron a los jardines privados del Palacio de San Telmo. En 1893 la infanta María Luisa Fernanda de Borbón, esposa del duque de Montpensier, luego de enviudar, cedió a la ciudad una parte importante de los jardines de San Telmo y en 1914 fue inaugurado el parque de María Luisa.

Es precisamente para la Exposición Iberoamericana de 1929, que el parque de María Luisa va tomando la forma que hoy conocemos. Para las obras de jardinería se contrató al arquitecto paisajista francés, Jean-Claude Nicolas Forestier. Adaptando el clima y paisaje de Sevilla, Forestier transformó lo que eran unos jardines palaciegos, que ya contaba con algunas estructuras decorativas, en un parque público con más espacios monumentales y de esparcimiento. El arquitecto paisajista francés, tomó de inspiración los elementos hermosos que observó en los viajes que realizó en España, por ejemplo, las influencias de la Alhambra de Granada, del Generalife, del parque del Retiro de Madrid y, dentro de la propia ciudad de Sevilla, de su Alcázar.

Forestier trabajó con las grandes masas arboladas creando varios ejes sobre los que organizaría las rotondas. En un eje principal situaría la fuente de los Leones, la de las Ranas y el estanque de los Lotos. Luego crearía dos ejes, las avenidas de Hernán Cortés y de Pizarro, cruzadas por varias vías y caminos transversales, a los que se añadieron glorietas. El aire sevillano se obtuvo mediante el uso de los azulejos y el agua, que se convirtió en un elemento muy presente para lograr un entorno de mayor frescura.

El Parque de María Luisa se conserva de una forma bastante similar al que tuvo para la Exposición de 1929. Está estructurado mediante una combinación de jardines menores independientes, organizados en torno a estanques, fuentes, monumentos y pabellones.

Luego fueron surgiendo las glorietas, unas 28, que son espacios que comparten el ambiente público del parque y al mismo tiempo se convierten en íntimo. En el diseño de estas glorietas se han utilizado elementos decorativos propios y representativos de la historia regional y local, como los que encontramos por ejemplo en los patios de las casas andaluzas.

Así encontramos una de las glorietas más visitadas y románticas, la Glorieta Bécquer. En ella, alrededor de un ciprés de los pantanos, se sitúa un monumento en mármol blanco y bronce dedicado al poeta Gustavo Adolfo Bécquer. La figura principal es el busto en mármol del poeta que se eleva por encima de las demás sobre un pedestal del mismo material con el apellido «Bécquer» y la fecha de nacimiento y fallecimiento.

Esta glorieta cuenta un conjunto de mármol de tres mujeres sedentes en un banco simbolizando el amor que llega, el amor presente y el amor perdido. La primera mujer, la más joven, se muestra ruborizada por el presentimiento. La segunda, más mayor, se muestra gozando de la plenitud del amor. La tercera, la más mayor, tiene aspecto de sufrir melancolía.

Además, se pueden observar dos figuras que fueron trabajadas en bronce, destacándose sobre el mármol blanco de las otras esculturas. Estas figuras representan el «amor herido» o Eros yacente y «el amor que hiere» o Cupido.

La glorieta de San Diego está ubicada en uno de los accesos al parque de María Luisa de Sevilla, por la zona de la plaza de España. En la Exposición Iberoamericana de 1929, decoraba la zona principal de acceso. Toda la estructura fue diseñada por Vicente Traver en 1927.

Los arcos están sostenidos por columnas de mármol rojo. El monumento cuenta con un zócalo con una fuente. De izquierda a derecha, las esculturas representan las siguientes alegorías: la riqueza material, la Hispania y la riqueza espiritual.

Más tarde fueron integradas en la zona norte del parque, las plazas de España y de América, construidas especialmente para la Exposición Iberoamericana de 1929. La Plaza de España, cuenta desde 1992, con el Museo Histórico Militar.

En la parte sur del parque se ubica la plaza de América que cuenta con tres edificios principales, proyectados por el arquitecto Aníbal González entre 1913 y 1916 para la Exposición Iberoamericana de 1929, todos con estilos arquitectónicos distintos. Así tenemos el Pabellón Real, que fue concebido como centro expositivo, el Museo de Artes y Costumbres Populares, que sirvió de pabellón de arte antiguo y el Museo Arqueológico fue el antiguo pabelloón de bellas artes para la Exposición Iberoamericana.

También contiene gran variedad de especies avícolas, entre las que se pueden destacar los pavos reales y pájaros cantores, cisnes y patos que esperan a veces ser alimentados por los paseantes con pan o granos de los que se venden en lugares como la plaza de América.

Justo al salir del Parque de María Luisa, se encuentra una estructura que resalta la atención de inmediato, es el Costurero de la Reina. Es el primer edificio neomudéjar de Sevilla y estaba ubicado en el área de los Jardines de San Telmo, por ello su cercanía al parque.

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Fuentes consultadas:

https://es.wikipedia.org/wiki/Parque_de_Mar%C3%ADa_Luisa
https://www.sevilla.org/servicios/medio-ambiente-parques-jardines/parques/parques-y-jardines-historicos/parque-de-maria-luisa
https://saposyprincesas.elmundo.es/actividades-ninos/sevilla/aire-libre/parques-y-jardines/parque-de-maria-luisa/