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¡Llegamos a Madrid!

Nuestra visita a España comienza en Madrid, y luego de viajar por Andalucía, regresaríamos a Madrid. Así que tuvimos unos cuantos días para explorarla.

Definitivamente, Madrid es toda una ciudad cosmopolita y moderna que guarda grandes tesoros para quienes la visitan. A su vez, es el tipo de lugar que se puede visitar mil veces y siempre se descubre algo nuevo, se encuentra una nueva experiencia.

Como es nuestra costumbre, al llegar a Madrid, nos tomaríamos un cafecito antes de salir del aeropuerto de Barajas. Encontramos que tienen medios de transportación excelentes, disponibles para viajar desde el aeropuerto hasta el centro de la ciudad. Nosotros optamos por el Bus que nos llevó directamente a la Plaza de Cibeles. Estábamos ansiosos de comenzar a disfrutar de inmediato de todo lo que Madrid nos ofrecía.

Desde allí tomamos rumbo a la Puerta del Sol, donde nos aguardaba el Hostal seleccionado para esta visita. ¿Allí nos encontramos a quienes? A el Oso y el Madroño para darnos la bienvenida. Como centro de mando, la Plaza del Sol además de ser un gran centro de actividad, nos ofrecía la disponibilidad de los medios de transporte principales de la ciudad. Encontramos una estación del Metro, paradas de buses y área de Taxis. Y otra razón muy importante para nosotros escoger Plaza del Sol, es por lo céntrico que resulta para visitar caminando los puntos más relevantes de la ciudad.

Nuestra primera tarde en Madrid ya tenia los destinos identificados. Comenzamos con la gran Plaza Mayor. ¡Que linda es! Nos encontramos con una gran exhibición de libros de diferentes librerías. Las carpas de la exhibición en el centro de la Plaza Mayor la hacía lucir diferente a nuestros recuerdos de otros tiempos. Más adelante cerca del Mercado San Miguel, nos detuvimos para disfrutar de nuestras primeras cañitas y tapas en Madrid. Luego, partimos hacia El Prado con nuestros boletos en mano.

 

Caminando hacia El Prado, fuimos descubriendo las joyas que ocultan los mapas turísticos. De esa forma nos tropezamos con la Parroquia de la Santa Cruz. Modesta en tamaño pero en su interior alberga un retablo hermoso y vidrieras preciosas.

Pasamos por la Fuente de Neptuno para luego saludar a la Estatua de Velázquez y más adelante a Goya, hasta llegar a El Prado. Un museo inmenso y tan completo, que para nosotros disfrutar de todas las obras expuestas era incalculable. “La Maja Vestida” y la “Maja Desnuda”, “Las Meninas” y tantas obras extraordinarias en su colección permanente.

Luego de visitar la colección de El Prado, nos encuentramos con la Iglesia San Jerónimo el Real, al lado de la Real Academia Española. ¡Una belleza de iglesia!

Ya cayendo la noche y de regreso a la Plaza del Sol, nos encontramos el espectáculo del reloj animado, una verdadera sorpresa.

Madrid está llena de gente, de bullicio y de grandes encuentros. Y fue en la Taberna, La Guitarra, punto de encuentro de tunos, locales y extranjeros que coordinamos con nuestra amiga puertorriqueña Alejandra, para compartir nuestra primera noche en Madrid.

Recuerdos de pasadas veladas se reviven aquí, y en lo que Alejandra llegaba, también llegaron las cañitas y las “patatas bravas” que probaríamos por primera vez. Las “patatas bravas” no son otra cosa que papas cortadas en cuadros, fritas, acompañadas de una salsa muy picante. Como buenos tunos, sí, los tres pertenecimos a la Tuna de la Universidad de Puerto Rico, el ambiente y la disponibilidad de guitarras provocaron lo inevitable, música,canto y mas cañas. Además de la música, la buena conversación nos ocupó la noche. Se convirtió aquella velada, en una bohemia clásica al estilo puertorriqueño, esta vez en Madrid. Los otros comensales se acercaron a felicitarnos y agradecer aquella música que salía de nuestros corazones. Así nos despedimos de nuestra primera noche en Madrid.

 

 

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