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La Iglesia San José del Viejo San Juan, desde nuestro punto de vista

Cerca de cumplir 500 años, la re-apertura tan esperada de la Iglesia San José del Viejo San Juan, se dio el Viernes, 19 de marzo de 2021. La fecha ideal, coincidiendo con la celebración del Año de San José, designación hecha por el Papa Francisco, con motivo de celebrarse los 150 años de ser este declarado patrón de la Iglesia universal.

Deseábamos entrar y disfrutarla tranquilamente, después de esperar por veinte años por su restauración, no era para menos. Su exterior es uno sencillo, no cuenta con esos detalles decorativos tan ornamentados que solemos encontrar en las iglesias europeas que hemos visitado. Sin embargo, la Iglesia San José tiene una grandeza indiscutible dentro de esa sobriedad. Un ejemplo de ello es la bóveda de la nave central, que fue descrita alguna vez como “un gran logro, pocas veces visto fuera de Europa”. Es una de las primeras obras arquitectónicas de relevancia en la isla, mostrando arquitectura gótica española del siglo XVI, destacándose sus bóvedas góticas isabelinas extraordinarias, de diseño arquitectónico catalán.

La Iglesia San José se cataloga como la segunda iglesia más antigua de las Américas que continúa de pie. Debemos destacar que la iglesia más antigua en las Américas es la Catedral de Santo Domingo en la República Dominicana, nuestra isla hermana. Y, cabe señalar, que aunque la Catedral de San Juan Bautista data del año 1521, su estructura original de madera fue destruida y la estructura actual fue construida en el año 1540. De esta forma, la Iglesia San José toma el protagonismo, al no contar en ese momento con la Catedral de pie.

En el 1532, comenzaron las obras para la construcción de la Iglesia San José, lo que originalmente se conoció como el Convento Santo Tomás de Aquino de la orden de los Dominicos de San Juan. La edificación se ubicó sobre un solar amplio al norte de la isleta de Puerto Rico, hoy conocido como San Juan. Se construyó sobre un asentamiento indígena, en terrenos donados por el explorador y primer gobernador de Puerto Rico, Juan Ponce de León.

De hecho, hay que destacar que justo en la plaza de la iglesia, podemos encontrar precisamente la estatua de Ponce de León. Y fue, en la cripta de la iglesia San José, sepultado en el año 1559 al 1836, nuestro primer gobernador. Fue entonces que sus restos se exhumaron y fueron transferidos a la Catedral de San Juan Bautista. No obstante, su escudo de armas aún se encuentra cerca del Altar Mayor de la iglesia. Su nieto, Juan Ponce de León II está sepultado en la cripta debajo del piso del santuario. Y tenemos que destacar que el pintor puertorriqueño José Campeche también está sepultado en la iglesia.

Según el arquitecto Jorge Rigau, de la Iglesia original, no se cuenta con planos, y tienen muy poca documentación de cómo fue. Lo que sí se sabe es que por los años en que se construyó, residía en San Juan el cantero Diego de Arroyo, yerno del famoso maestro mayor de la catedral de Sevilla, Alonso Rodríguez.

Si observamos la iglesia desde su fachada principal, de camino hacia el Altar Mayor, del lado derecho, mostramos en orden sus capillas. Primero se encuentra la Capilla de Nuestra Señora del Rosario, originalmente Nuestra Señora de la Victoria; luego le sigue la Capilla de la Virgen de Belén y por último, la Capilla de Santa Teresa de Jesús.

Del lado izquierdo, caminando hacia el Altar Mayor hallamos la pintura de San José, obra del reconocido pintor puertorriqueño José Campeche. Luego se encuentran la Capilla Nazareno, la Capilla del Cristo de los Ponce y la Capilla San Antonio de Padua.

La iglesia San José fue construida para ser parte del Convento de los Dominicos en el que vivió alguna vez el conocido Fray Bartolomé de las Casas. En la imagen podemos ver desde el interior de la iglesia, el patio interior del convento.

El convento y sus capillas fueron clausurados en el 1836 y no es hasta el 1858 que se le entrega a los Padres Jesuitas, quienes además de hacer grandes reformas en el templo, cambian el nombre a San José. Más tarde, los Padres Paules estuvieron a cargo del complejo desde 1887 hasta 1968.

La historia cuenta que la iglesia sirvió de refugio durante un ataque de indígenas taínos y en otro momento, fue dañada por un cañonazo durante la guerra entre España y Estados Unidos de 1898, que terminó con la cesión de Puerto Rico a Estados Unidos. Precisamente, en la restauración de la iglesia, los trabajadores enmarcaron la sección donde hizo impacto el cañonazo y es el círculo que pueden observar desde su interior, en el área del coro de la fachada principal.

A través de los siglos la iglesia fue restaurada en variadas ocasiones. Durante los años 1978 a 1981 se realizaron trabajos de restauración bajo el Cardenal Luis Aponte Martínez y Don Ricardo E. Alegría. Debido al deterioro de la estructura, presentando un problema de seguridad, el complejo es cerrado nuevamente a finales del Siglo XX por el Obispo Roberto Gonzalez Nieves. La estabilidad de la bóveda principal causaba preocupación de colapso y se estimó propio cerrar sus puertas.

Su restauración costó 11 millones de dólares, tardando casi dos décadas para completarse. Aunque muchos fueron los retos, tanto financieros, como del deterioro en sí de la estructura, esta restauración se convirtió en el proyecto personal del empresario Ricardo González. Con el visto bueno de Monseñor Roberto González Nieves, Arzobispo Metropolitano de San Juan, a principios del 2000, Ricardo González, católico devoto, se ofreció como voluntario para supervisar la reconstrucción.

En el 2009 se fundó el Patronato de Monumentos de San Juan Inc., una organización sin fines de lucro cuyo fin es la recaudación de fondos para la restauración de la Iglesia San José. El arquitecto Jorge Rigau, el ingeniero José Sánchez junto a un grupo de especialistas en restauración llevaron a cabo las obras. Y, gracias a las donaciones a través de esfuerzos de empresas del sector privado, fundaciones y universidades, la iglesia pudo restaurarse. Además del reto de levantar el dinero que requería una restauración de esta magnitud, hubo otros retos que tuvieron que sobrepasar. Por ejemplo, que en el año 2008, el proveedor de cal se quedó sin suministros, uno de los materiales más importantes para esta reconstrucción. Además, los retos más recientes que dilataron su reapertura: el paso del huracán María en el 2017, los terremotos del 2019 y la pandemia del COVID-19.

Durante la restauración de la Iglesia San José, se dejó al descubierto intencionalmente la historia de la iglesia, esas huellas que nos hablan de esa época antigua, y así lo muestran sus muros y columnas color arcilla de hace siglos.

Se descubrieron las entradas originales del siglo XVI, una serie de frescos con imágenes de sirenas en la capilla de la Virgen de Belén, así como las ventanas ojivales originales del edificio en su presbiterio y cruceros.

El retablo dorado de su Altar Mayor es una maravilla. Sus detalles decorativos ricos y elaborados, contrastan elegantemente con la sencillez de la arquitectura de la iglesia.

Además, podemos encontrar desde la hornacina que fue el confesionario original, hasta una serie de murales descoloridos y fragmentados en sus capillas. Al observarlos nos muestran no solo el simbolismo de las figuras y objetos plasmados en las pinturas, sino también, los colores empleados en esa época, los detalles del dibujo y sus formas diversas.

En fin, aún fragmentada y descolorida, la pintura mural observada, nos dice mucho de ese momento histórico en Puerto Rico. En la imagen mostramos la pintura mural de San Telmo, ubicado cerca del Altar Mayor.

Los vitrales o vidrieras que encontramos son obras extraordinarias, donde algunas han sido restauradas y otras han sido incorporadas recientemente a la iglesia. Así encontramos los seis vitrales impresionantes creados por el  pintor y artista del vitral, *Arnaldo “Fray Marcolino” Maas, comisionado en el 1964 por el fenecido actor José Ferrer en honor a su esposa, la actriz Rosemary Clooney, y los hijos procreados por estos durante su matrimonio. Las obras fueron donadas al Patronato de Monumentos de San Juan, por los hijos del fenecido actor puertorriqueño.

Para finales del siglos XIX, los padres Paúles incorporaron vitrales en la Capilla de la Virgen de Belén. Posteriormente, fueron desmontados y guardados. Ahora, se rescataron, se restauraron y se reinstalaron. Este legado de vitrales de los padres Paúles tiene emblemas de la orden.

El edificio fue incorporado a la lista de once monumentos históricos del U.S. National Trust for Historic Preservation.

Nos sentimos orgullosos de la restauración extraordinaria de la Iglesia San José y aprovechamos para invitar, no solo a los puertorriqueños, sino a todos aquellos que visiten Puerto Rico, a que lleguen, entren y disfruten de nuestro patrimonio histórico. Somos más que playas, somos historia.

*Arnaldo “Fray Marcolino” Maas, nació en Holanda en 1909. Fue un pintor y vitralista destacado. Estudió las técnicas del vitral en la ciudad de Nueva York, en el taller Rambusch, bajo la dirección del maestro vitralista Joep Nicolás. En 1928 ingresa al convento de la orden de los Dominicos y en 1934 es ordenado sacerdote. Para 1935 llega a España enviado por sus superiores a estudiar el castellano y en 1936 se ve obligado a salir debido a la Guerra Civil llegando a Puerto Rico y se le conoce como Fray Marcolino. En 1954 cuelga sus hábitos, aunque su obra la desarrolló en torno a los temas religiosos.

La información compartida fue obtenida de los medios siguientes:

Noticias por el Mundo
3/12/2021 – Reabre en San Juan segunda iglesia más vieja de las Américas

El Adoquín Times
6/26/2017
3/18/2021

El Vocero
3/20/2021

viajeraymochilero.com
Abril 2019

ttps://es.wikipedia.org/wiki/Iglesia_de_San_José_(San_Juan,_Puerto_Rico)

https://www.vaticannews.va/es/iglesia/news/2021-03/reabren-templo-san-juan-puerto-rico-luego restauracion.html
3/22/2021